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Bruselas se resigna a la prórroga de la Comisión Juncker

La presidenta electa Ursula von der Leyen debe tomar posesión el 1 de noviembre, pero el rechazo de tres comisarios en el Parlamento Europeo complica el relevo

Los grupos políticos del Parlamento Europeo tienen previsto reunirse la próxima semana, probablemente el miércoles, para rehacer el calendario de la investidura de la nueva Comisión Europea. El voto definitivo sobre el equipo de Ursula von der Leyen estaba previsto para el próximo día 23. Pero fuentes parlamentarias indican que es “prácticamente imposible” que se lleve a cabo ese día. El rechazo de tres de los comisarios propuestos (de Francia, Rumania y Hungría) obliga a esperar a los nuevos candidatos de esos países y deja sin apenas margen temporal para completar el proceso este mes. Si no hay más contratiempos, el Parlamento baraja el 27 de noviembre como nueva fecha para la sesión de investidura.

Jean-Claude Juncker y Ursula von der Leyen, el 9 de septiembre en Bruselas.
Jean-Claude Juncker y Ursula von der Leyen, el 9 de septiembre en Bruselas. Getty Images

El actual presidente la Comisión, Jean-Claude Juncker, tendrá más tiempo para recoger las decenas de libros que ocupan las estanterías de su despacho en el edificio Berlaymont de Bruselas. Y Ursula von der Leyen, presidenta electa desde el mes de julio, deberá esperar un poco más para ocupar ese mismo despacho y la habitación contigua en la que quiere habilitarse una pequeña vivienda de 25 metros cuadrados para residir durante los cinco años de mandato que tiene por delante.

El traspaso de poderes y de despacho está anunciado para el próximo día 31. Pero el relevo será más accidentado de lo previsto y todas las fuentes coinciden en que, de forma casi inevitable, Juncker deberá seguir en el puesto más allá del 1 de noviembre.

El retraso tiene su origen en el escrutinio al que deben someterse los futuros miembros de la Comisión ante el Parlamento Europeo. Tres de los 26 candidatos propuestos (uno por país, salvo Alemania que obtuvo la presidencia, y el Reino Unido, por el Brexit) han sido rechazados durante ese examen por diversas causas, aunque todas relacionadas con presuntos conflictos de interés o dudas sobre la integridad moral y política de los elegidos. Francia, Rumania y Hungría, los países damnificados por la criba del Parlamento Europeo deben ahora designar nuevos candidatos que también deberán someterse a examen.

Los designados deberán entrevistarse con Von der Leyen para confirmar que son aceptados. La presidenta les asignará entonces sus carteras. La comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo debe revisar a continuación los posibles conflictos de interés de los candidatos. Y si pasan ese cedazo (en el que cayeron los candidatos de Rumania y Hungría), deberán someterse al examen de las comisiones parlamentarias que les correspondan en sus competencias (paso en el que cayó la candidata francesa).

Fuentes parlamentarias dudan de que todo ese proceso se pueda completar antes del pleno del próximo día 23, como estaba previsto. Máxime, cuando en uno de los países, Rumania, acaba de caer el Gobierno y hay una disputa entre el presidente de la República (popular) y la primera ministra en funciones (socialista) sobre quién debe elegir al comisario europeo.

Los grupos parlamentarios ya sopesan nuevas fechas para la votación definitiva de la Comisión Von der Leyen. La más cercana sería el 6 de noviembre. Pero ese día, el pleno se celebra en el hemiciclo de Bruselas, una circunstancia que podría provocar aún más las iras de Francia. París exige que las votaciones más significativas se celebren en Estrasburgo, sede original del Parlamento Europeo en el momento de la fundación del club. Esa circunstancia, así como la probable necesidad de disponer de más tiempo para el examen de los comisarios pendientes, lleva la votación hasta el 23 de noviembre, según las fuentes consultadas.

Fuentes comunitarias restan importancia al percance. Y recuerdan que ya ocurrió con las dos Comisiones presididas por José Manuel Durão Barroso, cuya toma de posesión se retrasó unos días en 2004 y más de tres meses en 2009.

El tropiezo coincide esta vez con un momento muy delicado como es la salida del Reino Unido de la UE. El Gobierno británico de Boris Johnson se ha negado a designar comisario dado su compromiso de consumar el Brexit en la noche del 31 de octubre, justo cuando concluye la actual Comisión.

Pero si el Brexit se retrasara por tercera vez, el Reino Unido debería, en teoría, designar comisario. Y su incorporación podría complicar aún más la investidura de toda la Comisión Von der Leyen, que debe ser aprobada por mayoría de votos emitidos por el Parlamento Europeo.

Fuentes parlamentarias sostienen que, pase lo que pase con el Brexit, es muy probable que la nueva Comisión se someta a voto sin contar con el posible candidato del Reino Unido. Esas fuentes creen que Johnson no podrá obstaculizar la puesta en marcha de la nueva Comisión aunque el Reino Unido continúe unos meses más en el club.

Desde el organismo comunitario también se recuerda que “la Comisión actual seguirá operativa tanto tiempo como haga falta”. Y se subraya que, a diferencia de lo que ocurre con los Ejecutivos nacionales, la Comisión mantiene casi todas sus funciones y poderes hasta que dé el relevo a la siguiente.

La prórroga, sin embargo, prolongará el final de una Comisión que ya lleva más de un año al ralentí. Juncker fijó mayo de 2018 como el límite para presentar nuevas propuestas, un año antes de las elecciones al Parlamento Europeo, para dar tiempo a su tramitación.

El parón remataba una legislatura ya de por sí con escasa actividad, para disgusto de unos europarlamentarios que pasaron un lustro con pocos proyectos que tramitar. En 2014, último año de la Comisión presidida por José Manuel Durão Barroso, se contabilizaron un centenar de iniciativas prioritarias. En 2015, primer año de Juncker, la cifra caía a 23. Y no ha pasado de 26 durante todo el mandato.

La prolongación de la Comisión actual también puede poner en un brete a los dos países, Rumania y Estonia, cuyos comisarios ya se han marchado. Juncker pidió a los Gobiernos de esos países que no designasen nuevo comisario para evitar un gasto inútil dado el breve mandato por delante. Rumania y Estonia aceptaron a regañadientes quedarse temporalmente sin comisario. Pero el plazo podría prolongarse si Von der Leyen tarda en tomar posesión.

Tropiezo de Von der Leyen antes de la cumbre europea

La cumbre europea de la próxima semana (días 17 y 18) debía ser el flamante estreno de Ursula von der Leyen ante los presidentes de Gobierno que la designaron, muchos de ellos sin conocerla más que de nombre, como presidenta de la Comisión Europea. La presentación ante el Consejo Europeo de la exministra alemana de Defensa, sin embargo, se ha visto enturbiada por el rechazo en el Parlamento Europeo de tres de los miembros de la futura Comisión (los de Francia, Rumania y Hungría).

En los casos de Francia y Rumania, la propia Von der Leyen había elegido a las candidatas rechazadas entre las posibilidades que le habían ofrecido ambos países. Y la defenestración de la francesa Sylvie Goulard ha provocado las iras del presidente Emmanuel Macron, que exige explicaciones. Macron ha llegado a culpar a Von der Leyen de haber apostado por Goulard a pesar de que él le avisó del riesgo que suponía nombrar a una persona expuesta a una investigación judicial en Francia por uso indebido de fondos públicos. Tras la caída de su comisaria, Macron alerta sobre el riesgo de una crisis europea “que hay que evitar”.

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