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El Gobierno en funciones nombrará al nueve jefe de la UME para no dejarla descabezada

El general que manda la unidad militar de lucha contra las catástrofes y su 'número dos' pasan a la reserva

 El jefe de la UME, teniente general Miguel Alcañiz, durante una visita a la base aérea de Zaragoza el pasado año.
El jefe de la UME, teniente general Miguel Alcañiz, durante una visita a la base aérea de Zaragoza el pasado año. EFE

La ministra de Defensa, Margarita Robles, nombrará un nuevo jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME), pese a encontrarse en funciones, para evitar que el principal instrumento con que cuenta el Estado para hacer frente a todo tipo de catástrofes quede descabezado. El jefe de la UME, el teniente general Miguel Alcañiz, pasa a la reserva el día 16, mientras que su número dos lo hace a finales de noviembre. El general Luis Martínez Meijide, jefe de la División de Planes del Ejército, se perfila como probable sustituto al mando de la UME.

La UME, que acaba de cumplir 14 años, se ha convertido en un instrumento imprescindible para luchar contra catástrofes de todo tipo, como se demostró el mes pasado, cuando tuvo que hacer frente simultáneamente a las inundaciones causadas por la gota fría en el sureste peninsular y un incendio forestal en Galicia. El Gobierno no puede permitirse el lujo de dejar descabezada esta unidad de élite, con 3.500 efectivos desplegados en batallones de intervención por la Penísula y Canarias.

Eso es lo que ocurriría si no se nombra un sustituto para el teniente general Miguel Alcañiz. La situación se agrava porque su jefe del Estado Mayor, el general de división del Ejército del Aire Manuel Gimeno, deja también el servicio activo a finales de noviembre.

El Consejo de Ministros procederá en los próximos días, según las fuentes consultadas, a asecender a teniente general a un general de división para que tome el mando de la UME. El candidato con más posibilidades es el general Luis Martínez Meijide, jefe de la división de Planes del Estado Mayor del Ejército de Tierra, según fuentes militares.

Aunque los tenientes generales tienen la condición legal de altos cargos, Defensa considera que puede nombrarlos, pese a estar en funciones, por tratarse de nombramientos de “carácter técnico, sin ninguna significación política”, según fuentes de dicho departamento. Preguntada ayer sí cree que puede nombrar a un nuevo jefe de la UME, Margarita Robles, respondió: “Entiendo que sí”.

El jefe de la UME no es un caso aislado. la ministra de Defensa en funciones ha nombrado al general de división Antonio Romero efe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), el servicio de información militar. El Gobierno ascendió el pasado día día 27 a Romero, hasta entonces al frente de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), con base en Galicia y Asturias.

En cambio, el Gobierno renunció el pasado 5 de julio, por encontrarse en funciones, a nombrar al nuevo director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), con rango de secretario de Estado, al cesar por haber cumplido su mandato el general Félix Sanz. El servicio de espionaje ha quedado desde entonces en manos de su número dos, Paz Esteban.

Defensa tampoco ha cubierto la vacante dejada por el vicealmirante José Francisco Pérez-Ojeda, director general de Infraestructuras del Ministerio hasta su pase a la reserva, por considerar que se trata de un nombramiento político.

Además, el Consejo de Ministros ascendió el pasado 20 de septiembre a Francisco de Paula Bisbal Pons a teniente general, por lo que se convirtió en el primer oficial del Cuerpo de Infantería de Marina que llega a este empleo. Sin embargo, aún no le ha nombrado director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Cesed), el centro de altos estudios militares, el puesto que justificó su ascenso. Y es que la línea que separa lo que puede hacer o no un Gobierno en funciones es muy delgada.

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